
Si esto ha llegado a ti, no es casualidad.
Hay días en que dices que sí por miedo a lo que pasaría si dijeras que no.
Hay noches en que explotas por algo pequeño, y sabes que no era por eso.
Hay tardes en que estás con las personas que más quieres, y una parte de ti sigue en otro sitio.
Todavía no has subido al tren. Solo estás en el andén, mirando. Y a veces, es justo aquí donde empieza todo.
La puerta de entrada a tu primer viaje Polaris.